domingo, noviembre 23, 2014

Preconizar el derrumbe (Sara Torres)

Preconizar el derrumbe de todos los nombres dados
negar y renacer milagro en otras lenguas
ver llegar desde la entraña la palabra primera;

que suene amando
y maldiciendo



(de La otra genealogía, XV Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven, Ed. Torremozas, 2014)

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martes, noviembre 18, 2014

Dummy (José Luis Piquero)

En realidad ya estoy acostumbrado:
ni siquiera me duele.

Antes era peor: perspectivas de viaje que siempre se truncaban (y a los niños
no les daba ni tiempo a marearse),
el déjà vu del susto y un punzante
sentimiento de culpa:
no he sabido cuidar de mi familia.

Luego uno aprende a relativizar
y no faltan ventajas: nada de preocuparse por ascensos
o por pagar facturas,
mis hijos nunca traen malas notas,
mi mujer no me engaña: se sienta y cierra el pico.

Somos una familia peculiar: el señor Ave Fénix y señora
con sus encantadores chiquillos soñolientos.
Tan ciegos, tan tenaces
en el error. Tan tontos.

Ya lo sé: damos risa.

Tengo este sueño: pego un volantazo
de lo más inspirado, piso a fondo,
esquivo a un ingeniero y salimos a escape
carretera adelante, hacia auroras blanquísimas, el cielo de los dummies.
Y al despertar os odio. ¡Dios mío, cómo os odio!

Óyeme tú, viajero, que recorres triunfante la autopista
y a tu corazón baja
el canto eterno de la radio-fórmula.
Acuérdate de mí cuando, muerto de miedo,
levantes la cabeza llena de sangre y grites:

"¡Santo Dios, no lo he visto!
"¡Santo Dios, no lo he visto! ¿Estáis bien?".
"¡Santo Dios, no lo he visto! ¿Estáis bien?". Y el silencio.




(Poema inédito publicado en Cincuenta poemas, Antología personal (1989-2014), La isla de Siltolá, 2014)

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sábado, noviembre 15, 2014

Septuagésima séptima lección (Jesús Aparicio)

Esta mañana he desempolvado
el primer tambor que tuve en mi infancia.
Lo aporreo y castigo con un lápiz
huérfano de palabras.
Afortunadamente nadie dice
que esto sea música.

El duende es caprichoso y nos exige
trabajar la mirada
para dar con la luz.

En poesía no
todo vale y nada
es lo mismo.



(de La paciencia de Sísifo, Libros del Aire, 2014)

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lunes, noviembre 10, 2014

El barco equivocado (Eugenio Navarro Torres)

En qué pocas ocasiones
el barco que preferimos
para acabar enrolándonos
nos abandona con vida
en la playa que soñamos.
El resto de travesías
las contamos por naufragios.



(de Puertas de atrás, Sorel & Bascombe Ediciones, 2014)

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viernes, octubre 31, 2014

Foto en blanco y negro (Gabriela Wiener)

la niña que será mi madre
coge un rifle
y me apunta con cierta sonrisa

si esa niña fuera mi amiga
le pediría su arma de fuego
y ambas dispararíamos al aire
para alejar a los curiosos

del cielo caería un ganso dorado

conociendo a mi madre
lo llevaríamos en una camilla de guerra
corriendo sobre la hierba
de los panteones
poblados de involuntarias flores
y trataríamos de convencerlo de que está vivo

esto no se ve en la foto
pero hay un momento en que yo
le arranco un ala
la empuño corriendo en dirección del viento
y le muestro a mi madre
por primera vez
(algo que piensa que ella me enseñó a mí)
la equívoca intersección del vuelo y de la pérdida



(de Ejercicios para el endurecimiento del espíritu, La Bella Varsovia, 2014)

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sábado, octubre 25, 2014

Un poema de Ada Salas

Ahora sé que sólo
una forma del miedo
es la esperanza.

Una forma
del miedo.

Es ancha sin embargo
y nos cobija.

Y no quema su sombra.


(de Lugar de la derrota, Hiperión, 2003)

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jueves, octubre 09, 2014

Unica Zürn se entretiene con muñecas y trapos (Luis Miguel Rabanal)





¡Es paralítico! ¡Qué suerte!
U.Z.

Las poetas fingen ser execrables
cuando sangra la noche, se secan los muslos
con toallas prácticamente mojadas
y hacen el amor canciones de Dylan o cuerpos
enfrascados en escoria y escrúpulos.

Las poetas se encaraman a armarios solemnes
esos días de grima o se asoman al balcón
como niñas absurdas y cierran sus ojos
desde otros ojos cansinos sin apenas saborear
alegres la sidra del tiempo.
Las poetas han dejado para mañana sus cabases
pintados y los chalecos de punto.

Las poetas gritan de goce al sonar la hora
igual que gritan los chicos de clase de griego.

Las poetas se ofuscan en bazares umbríos
donde cambian diarios por brotes de soja
interminable, llevan en sus bolsos el azúcar
diverso de los desencuentros y sacan conclusiones
de la vida como si la vida ya no estuviese.

Las poetas se suicidan de pie como heroínas
de musgo.


(de Tres inhalaciones, Amargord Ediciones, 2014)

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